Cómo superar las secuelas del Huracán María y mantener motivados a los estudiantes

Sebastián Pulido
24/04/18
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San Juan, Puerto Rico

Las instituciones de educación superior actualmente se encuentran en una encrucijada por llamar la atención de los estudiantes a nivel mundial y a su vez generar interés en sus programas académicos, y la Universidad Politécnica de Puerto Rico– PUPR por su siglas en inglés- no es la excepción.  Esta institución actualmente enfoca sus esfuerzos en implementar iniciativas tecnológicas que faciliten el acceso a más estudiantes, mediante metodologías tales como: la Educación a Distancia basada en la enseñanza y el aprendizaje.  Ese acceso, a su vez, debe estar complementado por una experiencia que valga la pena para los alumnos, que los motive y les haga disfrutar de su proceso de aprendizaje.

El foco del trabajo de la Universidad Politécnica de Puerto Rico está en las soluciones a los retos actuales en material de la calidad de la educación con énfasis particular en e-learning e integridad académica.  Estos elementos fundamentales en la estrategia de la Universidad Politécnica ya llevan varios años en la mira de la institución y de cara a los planes de acreditación e internacionalización, que por sí mismos se llevan preparando por un buen tiempo.  A esto se suman los más de siete años que la Universidad lleva creando cursos 100% “online”.

Sin embargo, a esos planes les esperaba un imprevisto de las más grandes proporciones: el peor desastre natural en la historia de Puerto Rico.  El huracán María, que azotó la isla el 20 de septiembre de 2017, captó los titulares por varios días y dejó tras de sí enormes daños, tanto económicos como humanos.  Todavía, seis meses después, gran parte de la infraestructura vial y energética se encuentra dañada, sin contar el profundo daño que este huracán causo al pueblo puertorriqueño.

Si se requiere superar el impacto de esta catástrofe natural de la mejor manera posible para todos los involucrados en el proceso académico, especialmente los estudiantes, se requiere de tiempo y esfuerzo.  Heyda Delgado, Directora del Centro de Educación a Distancia CEDUP de la Universidad Politécnica, tiene esto en cuenta en su trabajo, pues es la encargada de hacer seguimiento a los campus de Miami, Orlando y San Juan en esta coyuntura imprevista.

Heyda Delgado, Director of the Center for Distance Education (CEDUP) of the Polytechnic University of Puerto Rico
Heyda Delgado, Directora del Centro de Educación a Distancia CEDUP de la Universidad Politécnica de Puerto Rico

Mucho antes del huracán, la Universidad ya había tomado la decisión de dar inicio a un plan de educación online que resultó en la creación del CEDUP hace siete años.  Desde entonces, con un equipo de menos de 10 personas, Heyda y sus colegas han completado 72 cursos y más de 20 están en desarrollo.  Desde el diseño instruccional y de piezas multimedia, pasando por la carga del contenido a la plataforma de Blackboard, hasta la administración de la misma, es un trabajo complejo que le mereció a la Universidad Politécnica el “Outstanding Recognition for Distance Learning” por parte de la “Middle Commission of Higher Education” en 2015.

Las secuelas del Huracán María

 Pasaron semanas para que Delgado pudiese siquiera regresar a sus labores en la institución, pues los daños fueron significativos.  Pero una vez de vuelta, toda la Universidad comenzó a trabajar para restablecer la normalidad lo antes posible.  Se instalaron oficinas provisionales en el estacionamiento principal para prestar atención a los estudiantes y a sus familias, y así, solucionar la situación académica de todos.

Pero fue especialmente después del huracán, de magnitud cuatro, que los esfuerzos de la Universidad Politécnica, especialmente el CEDUP, tomaron un nuevo significado y un valor diferente para la transformación de la Universidad.  No se puede ignorar que, históricamente, la Universidad Politécnica ha ofrecido educación superior en diferentes campos de la ingeniería y durante años ha sido reconocida por ello. Sin embargo, no es de extrañar que las cosas cambien drásticamente después de semejante evento.

Algo que tomó totalmente por sorpresa a Delgado, y a muchos en la Universidad, fue el cambio de rumbo que planteó la directiva: enfocarse en el área de la salud.  Esta inesperada respuesta estuvo influenciada en gran medida, aunque no completamente, por la situación de la isla después del huracán.  Y es más que justificada, pues la isla cuenta con una industria farmacéutica fuerte y a futuro se proyecta un aumento en la edad promedio de la población en Puerto Rico, que demandará más cuidados para una mejor calidad de vida.

Antes del huracán, la Universidad Politécnica ya estaba considerando diferentes planes de internacionalización y promoción para llamar la atención de más estudiantes, por lo que, aunque el desastre haya tomado a todos por sorpresa, la Universidad ya tenía un plan de acción que puso en marcha de inmediato, aunque con intenciones más en la línea de repoblar y reconstruir.  De tal modo, se dio inicio a un acercamiento en zonas rurales de la isla, llevando el mensaje de la asequibilidad, que le abre las puertas a miles de jóvenes, a quienes se les dificulta realizar cualquier tipo de estudios en un modelo presencial.

Motivando a los estudiantes

La Universidad Politécnica busca atraer a más estudiantes a través de las tecnologías, pero también a través de una experiencia de aprendizaje llamativa.  Dicha experiencia depende del entusiasmo que genere el proceso educativo en el estudiante; que encuentre los contenidos, los recursos atractivos e interés por aprender; no solo los contenidos del curso, sino temas de gusto propio.

Delgado también ha sido una estudiante “online”, incluso se encuentra cursando un posgrado en Nova South Eastern, y conoce de primera mano lo que implica impartir y recibir mediante educación “online”, de tal modo que la calidad de la educación y la experiencia del estudiante son asuntos centrales para ella.  Es por esto que ha puesto mucho énfasis en trabajar con los profesores para mostrarles todo el abanico de posibilidades que se abre con las herramientas que ofrece Blackboard.

Solo las herramientas, desde luego no bastan.  Por el contrario, cuando se piensa a conciencia en cómo inspirar un interés genuino de los estudiantes por su aprendizaje, se pueden encontrar respuestas a la hora de diseñar e implementar cursos.

Por ejemplo, el CEDUP propone algo muy sencillo: ponerse en los zapatos del estudiante, porque un diseñador en conjunto con un profesor, por mucho que conozcan de un tema y por muy buenas intenciones que tengan, solo pueden llegar hasta cierto punto.  De ahí en adelante es fundamental, según el trabajo de Delgado y sus colegas en la Universidad Politécnica, sentarse a dialogar con los estudiantes para saber que ruta seguir.  No se trata para nada de dejar el diseño del curso a merced de los estudiantes, sino de incluirlos para que puedan aportar en la construcción de algo con lo que tendrán que interactuar todos los días.

Historia de cliente

La educación no se detiene aún ante situaciones de emergencia

Y ahí está la oportunidad de acuerdo a su experiencia: cuando un alumno se siente comprendido por quienes diseñan lo que lee, lo que escucha, lo que ve y la forma en la que interactúa, le es más fácil entender el sentido de todo el proceso, y eso le da fin y un propósito a lo que hace.

A partir de ahí, el mismo estudiante justifica el propio comportamiento y puede sacarle gusto a las actividades, puede ser más receptivo a nuevas experiencias, métodos y contenidos.  Además de, la comunicación constante y la certeza de que siempre puede despejar dudas o hacer comentarios, mantiene al estudiante dispuesto a participar y fortalece su confianza en sí mismo y es su proceso académico.  Es por esto que la autoevaluación es ampliamente considerada, una de las ventajas de la educación “online”, pero todo lo anterior tiene que estar garantizado a partir del diseño.

Una de las claves para asegurar la calidad del diseño de cursos “online” que Delgado destaca es tener siempre presente que delimitar es necesario, pues el mundo “online” promete no tener límites y eso puede generar falsas expectativas, pero sobre todo una idea falsa sobre lo que significa aprender a través de un ambiente digital de aprendizaje.  Esto quiere decir que todo debe pensarse desde lo que es necesario y desde las capacidades y limitaciones de la tecnología.  Por ejemplo; los primeros cursos “online” de la Universidad Politécnica contaban con textos demasiado extensos dentro de los cursos, que podían llegar a las 90 páginas, mientras que el trabajo que han hecho hasta ahora llevó a Delgado y sus colegas a concluir que ningún curso puede exceder las 70 páginas.

Como Delgado, experta en la materia, seleccionó la rúbrica de “Quality Matters” para asegurar la calidad del diseño de cursos y cumplir con las regulaciones de Educación a Distancia.  Aquí, se definen tres prioridades principales que rigen el diseño de manera transversal.

1. En primer lugar: están las interacciones, pues es el primer obstáculo que puede surgir si hay un problema de diseño; las instrucciones deben ser claras, al igual que los contenidos, y esto incluye la comunicación con el profesor y estudiantes, pues el estudiante no debe sentirse solo o confundido.

2. Lo segundo: es no sobrecargar al estudiante con información innecesaria que pueda interponerse entre pasar a la siguiente lección o abandonar el curso.

3. Por último: es fundamental tomar la iniciativa para conocer a los estudiantes y las condiciones particulares que puedan tener. Hay que tomar en cuenta a los estudiantes discapacitados, a los que trabajan o a los que tienen hijos, pues estos factores influyen enormemente en la experiencia, sobre todo de un curso “online”.

Cuando un alumno se siente comprendido por quienes diseñan lo que lee, lo que escucha, lo que ve y la forma en la que interactúa, le es más fácil entender el sentido de todo el proceso, y eso le da fin y un propósito a lo que hace.

Integridad académica y calidad, elementos de persuasión

 En medio de una etapa de cambios radicales a los ojos de muchos, la Universidad Politécnica considera que los nuevos paradigmas de cambio son positivos. Tanto el equipo del CEDUP como los profesores saben que el proceso pedagógico no es algo que se pueda tomar a la ligera, por lo que los cambios que propone una implementación de cursos “online” a gran escala se debe llevar a través de un proceso que incluya el diálogo y la persuasión.

 Es muy común encontrar a profesores que se resisten a ciertos cambios, especialmente unos tan drásticos como dejar a un lado la educación presencial, pero es apenas entendible, y hasta saludable, entablar un diálogo y trabajar conjuntamente para solucionar dudas y lograr los cambios deseados.  Por lo menos así lo han hecho en la Universidad Politécnica.  Desde luego, el trabajo de Delgado es lograr la conversión de cursos y que los profesores conozcan los beneficios de las herramientas “online”, y sus esfuerzos se concentran en cumplir esa tarea.

Para entablar el diálogo, es necesario conocer las razones por las que un profesor se mostraría escéptico ante los cambios propuestos.  Sin importar si se les llama miedos, prejuicios o dudas, muchos de estos motivos tienen bases válidas, pero Delgado quiere demostrar que aquellas preocupaciones siempre se tienen en cuenta, pues son parte integral del proceso pedagógico y que además son compatibles con las herramientas y métodos de los ambientes digitales de aprendizaje.

Una de las preocupaciones más importantes, compartida por la mayoría de los profesores es el plagio.  El problema de asegurar la integridad académica en un entorno “online” mantiene a muchos profesores al margen de las nuevas tecnologías, pues estas se asocian a una pérdida de control sobre la evaluación, por ende, una pérdida de calidad en la educación.  Esta es una consideración valida por parte de los profesores y Delgado lo sabe, por tal razón, está trabajando con ellos para desarrollar métodos de evaluación que generen mayor confianza, por ejemplo, actividades personalizadas para los estudiantes y el uso generalizado de “SafeAssign”.

Por otra parte, el origen y uso de recursos como videos, audios y material interactivo, entre otros, también puede ser objeto de polémica.  Algunos profesores pueden pensar que es difícil migrar los recursos que han construido con los años a soportes digitales, pero las guías de diseño desmienten este punto, pues la síntesis es esencial y los recursos pedagógicos disponibles son enormes, en adición a la posibilidad de crear contenido propio.

Es por esto que la Universidad Politécnica está llevando a cabo jornadas de capacitación para los profesores para fortalecer su capacidad para diseñar cursos e impartirlos con total dominio de las metodologías de la educación “online”.  Del mismo modo se crearon mesas redondas en las que los profesores comparten experiencias exitosas con sus colegas para viabilizar el esfuerzo, a su vez ayudar a la Universidad a acelerar la transición y seguir con su proceso de transformación y adaptación.

“Blackboard es parte del día a día, es una herramienta indispensable,” comenta Delgado.  Con el reciente lanzamiento de Blackboard Collaborate, los profesores y estudiantes encontraron una forma confiable de comunicarse cara a cara, algo que hasta ese momento no había sucedido y que cambió la percepción de varios profesores frente a las nuevas tecnologías dentro y fuera del salón de clases.

En resumen, nadie pudo haber preparado a la Universidad Politécnica, o al equipo del Centro de Educación a Distancia, para lo que les esperaba después de un desastre natural como lo fue el Huracán María. Pero al final fueron ellos mismos quienes habían alistado los cimientos sobre los que están reconstruyendo la Universidad y a Puerto Rico, de acuerdo a las necesidades actuales y futuras de la isla. Muestra de ello son los Campus de Orlando y Miami, además del principal en San Juan.

Heyda DelgadoDirectora del Centro de Educación a Distancia CEDUP de la Universidad Politécnica de Puerto Rico

Fotos:

AFP Ricardo ARDUENGO

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