El mito del LMS pedagógicamente neutro

Ian McNaught
Ian McNaught
02/10/21
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Habiendo trabajado durante casi dos décadas en la educación superior, he participado en la implantación de muchos sistemas informáticos diferentes. Siempre hay una multitud de factores en juego a la hora de elegir un nuevo sistema: las necesidades y el perfil del usuario final, el presupuesto disponible, el plazo de ejecución, la experiencia interna, etc. Cuando se trata de sistemas directamente relacionados con la enseñanza y el aprendizaje, como el sistema de gestión del aprendizaje (LMS), hay otro factor casi sacrosanto en juego: la pedagogía o el enfoque educativo utilizado. “No se trata de la tecnología, lo que importa es la pedagogía, la tecnología solo nos permite” es una frase que se suele escuchar. Del mismo modo, una vez alguien me dijo: “Comparar dos LMS diferentes es como comparar un Mercedes con un BMW, son diferentes, pero básicamente hacen lo mismo, todo se reduce a la preferencia”.

Ambas citas ponen de relieve una verdad importante que a menudo se pasa por alto o incluso se niega: la tecnología siempre va a dar forma a su práctica. Un sistema tan complejo y completo como un LMS no se limita a llevarle de A a B, sino que define su forma de trabajar, crea oportunidades y también impone límites. Cuando se planifica una inversión de este tipo, es un error pensar que solo se está comprando un producto (como se puede comprar un coche o una impresora), sino que se están comprando los procesos y las prácticas que los desarrolladores de software han incorporado al sistema y aceptado que cambiarán la forma de hacer su trabajo.

El “software obstinado” no es algo malo si se han hecho los deberes. La inversión en un sistema de software complejo debe considerarse como la contratación de un profesional de alto nivel para su empresa. Usted quiere un cierto grado de configurabilidad (el nuevo empleado debe ser adaptable), pero tampoco quiere una hoja de papel en blanco. Usted ha invertido en conocimientos y experiencia y espera aplicarlos para mejorar su consulta. Los buenos sistemas de software han sido desarrollados y perfeccionados durante muchos años por un grupo de profesionales expertos. Cuando se compra el software, se adquiere esta experiencia; un sistema espera que se hagan las cosas de una manera determinada porque cree que es la mejor manera de hacerlo. Un sistema que no te impusiera ninguna opinión (como si eso pudiera existir) sería un mal sistema, del mismo modo que un empleado de alto nivel que no pudiera o no quisiera compartir ningún conocimiento o experiencia sería una mala decisión de contratación.

Al entrevistar a un nuevo empleado, está evaluando a los candidatos por su competencia y compatibilidad. ¿Son buenos en las habilidades que usted necesita que tengan y encajarán bien en la cultura de su empresa? Debería tener en cuenta exactamente lo mismo al seleccionar un LMS o cualquier sistema informático importante.

Competencia

1. ¿Tiene las características que necesita?
2. ¿Se han implementado las funciones de una manera que le convenga?
3. ¿Ofrece funciones potentes sin sacrificar la facilidad de uso?
4. ¿Le hará más eficiente y eficaz en el cumplimiento de su misión?

Video y Compromiso del Aprendiz

A medida que el mundo de la educación continúa reinventándose, el video se ha convertido en un medio poderoso y popular en los entornos de aprendizaje. El video tiene el poder de crear una experiencia de aprendizaje excepcional, impulsar la participación de los alumnos e inspirar al público. Desde las tecnologías inmersivas hasta las plataformas de video y las experiencias de aprendizaje potenciadas por la IA, presentamos algunas de las mejores herramientas, ideas y formas de adoptar el video para potenciar la forma de aprender.

Compatibilidad

1. ¿Está bien alineado con sus principios pedagógicos o le plantea cosas diferentes? Si son diferentes, reflexione sobre el porqué. ¿Hay algo que las diferencias puedan enseñarle?
2. ¿Qué tipo de sistema es en esencia? ¿Parece que es principalmente una plataforma de entrega de contenidos o un entorno de aprendizaje interactivo? ¿Qué quiere que sea?
3. ¿Para quién parece estar construido? ¿Administradores? ¿Educadores? ¿Estudiantes?
4. ¿Le da margen para crecer y desarrollarse en la dirección que lleva o va por otro camino?
5. ¿En qué medida se adaptará a los demás sistemas existentes? Nunca opte por un sistema informático en el que tenga que insertar a un humano para que haga de árbitro entre él y los demás sistemas, la integración de datos es una necesidad hoy en día y aquí es donde no quiere que sea demasiado “obstinado”, ¡la flexibilidad es esencial!

Si no se presta la debida atención a estas dos áreas, se corre el riesgo de que la inversión sea escasa y se produzca un retraso en la innovación. Es demasiado común ver sistemas fantásticamente potentes pero de cuya capacidad solo se utiliza el 5 %. A menudo esto se debe a un desajuste fundamental en la compatibilidad o a una renuencia a cambiar y permitir que el sistema informe y mejore su práctica.

Cuando estas decisiones se toman con cuidado, reflexión y disposición a aprender, la tecnología se convierte en un valioso socio en lugar de un activo. Los socios tecnológicos se mueven en el fondo haciendo las cosas que los humanos hacen mal (recordar muchos datos, disponibilidad instantánea 24/7, cálculos rápidos y precisos, resumir y visualizar los datos de forma útil, gestionar y seguir los flujos de trabajo, proporcionarle la información que necesita cuando la necesita, etc.) dejando a los socios humanos hacer lo que las máquinas hacen mal (comunicarse con otros humanos, tener empatía, entender y tratar los matices, ver las conexiones entre los datos, interpretar las tendencias, etc.). Un buen empleado es aquel que es competente, compatible y se queda mucho tiempo. Un buen sistema de gestión del aprendizaje (o cualquier sistema informático complejo) es exactamente lo mismo.

No se trata de la tecnología, pero dado que la tecnología no es neutral, asegúrese de que está preparada para entrar en una relación a largo plazo.

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