Cómo dos universidades de EE.UU. previenen y combaten las violaciones de la integridad académica en la educación superior

Leonardo Tissot
Leonardo Tissot
12/10/17
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¿Por qué es importante? Con las herramientas apropiadas y el poder de la analítica, Rutgers University y California State University están luchando contra violaciones académicas como el plagio.

Competitividad, libros de texto difíciles de acceder y estudiantes internacionales habituados a criterios diferentes en relación con el plagio, son algunos de los mayores retos que enfrentan las universidades cuando de integridad académica se trata. A pesar de estos inconvenientes, los directivos de Rutgers University y California State University revelan algunas estrategias para prevenir y detener el incremento de los casos de fraude académico en las instituciones de educación superior de los Estados Unidos.

En sus más de 250 años de historia académica, Rutgers University nunca había encontrado tantos casos de violaciones a la integridad académica como ahora. En el último periodo 2016-2017 se denunciaron 686 casos de fraude académico, lo cual representa un incremento de 77% desde el año 2011 y un promedio anual del 16% para el periodo 2011-2017. “Nuestras cifras están explotando”, afirmó Kevin Pitt, Director of the Office of Student Conduct, el departamento que apoya las metas educativas de esta universidad que buscan facilitar los procesos de ayuda a los estudiantes para que estos tomen buenas decisiones sobre su comportamiento. Aunque la universidad solo cuenta con un miembro del personal dedicado exclusivamente a este problema, esto no es un impedimento para mejorar sus métodos. “Es un gran problema, al punto que tenemos un equipo aquí en el campus consagrado a estudiarlo en profundidad”, aclaró el experto.

Kevin Pitt, Director of the Office of Student Conduct, Rutgers University. Photo: AFP Eduardo Muñoz.
Kevin Pitt, Director of the Office of Student Conduct, Rutgers University. Photo: AFP Eduardo Muñoz.

Si bien Pitt está preocupado, no es el único. El número de violaciones asciende y también es un tema que alarma a más universidades del nivel nacional. Aunque, son conscientes de que el problema no desaparecerá por sí mismo. De hecho, Rutgers University y muchas otras instituciones están trabajando más fuerte que nunca para enfrentar el fraude académico, especialmente en tiempos en que la tecnología tiene un rol fundamental en la vida de los estudiantes y pone todo a disposición para copiar, plagiar y forjar artículos. Esta institución clasifica las violaciones en siete tipos, las cuales incluyen facilitación de fraude, sabotaje académico, violación de la investigación o de la ética profesional y violaciones que implican actividad criminal potencial.

Pero, ¿quiénes son los principales “villanos” en este cuento? Sin duda las redes sociales tienen mucho que ver con el incremento en el número de este tipo de violaciones en las universidades estadounidenses, pero el problema no solo está ahí: generalmente la tecnología puede usarse y de hecho se utiliza para obtener siempre la mayor calificación, incluso cuando los estudiantes no tienen la menor idea de lo que se ha dictado en el aula de clases, especialmente en las sesiones virtuales.

“Sin duda las redes sociales tienen mucho que ver con el incremento en el número de este tipo de violaciones en las universidades estadounidenses, pero el problema no solo está ahí.”

“Por supuesto, ahora el fraude es más fácil que nunca gracias a la tecnología. Los teléfonos inteligentes, los relojes inteligentes y todos los dispositivos que facilitan descargar un artículo, resolver un problema matemático, buscar una respuesta en Google. Existen muchas páginas en la red que te permiten hacer trampa más fácilmente”, afirmó Pitt. Pero a su vez, la tecnología también te permite encontrar quiénes copian: “puedes usar la tecnología para rastrearlos”, admitió. “Es como cuando construyes un muro, solo necesitas una escalera más grande. No obstante, la tecnología se encuentra en una transformación constante y esto nos hace más difícil mantener el paso de quienes se copian”.

La competitividad y los estudiantes internacionales son factores clave en el incremento de las violaciones

La tecnología no puede cargar toda la culpa. Existen muchas razones por las que los estudiantes rompen las reglas. Alcanzar un gran promedio de notas, asistir a una universidad prestigiosa y tener éxito en el mercado laboral son factores que año tras año se tornan más competitivos. Un solo punto en el promedio de calificaciones de un estudiante puede hacer la diferencia entre ingresar a la escuela de leyes o de medicina de su preferencia, incluso, obtener un puesto en una exclusiva firma en Wall Street, según sea el caso.

“Existen ahora más estudiantes tratando de destacarse fuera del aula de clase y haciendo resaltar sus currículos, que la presión misma los obliga a tomar atajos”, expresó Pitt. Esto trae a colación un punto interesante: para obtener la mayor calificación o un punto extra, los estudiantes se llenan de muchas responsabilidades y tratan de hacer rendir más su tiempo. Lamentablemente el día no tiene suficientes horas para hacer todo lo que se proponen. Por otro lado, el costo de la educación superior se ha incrementado en los Estados Unidos, por lo que muchos estudiantes trabajan para pagar sus estudios. “Las demandas y presiones son enormes, y si no son capaces de mantener el rigor académico, pueden acabar tomando malas decisiones”, resalta Pitt.

Entrevistas

Es necesario hablar de integridad

Otro aspecto para tener en cuenta es que la población estudiantil internacional está en auge en los Estados Unidos. Por lo general, los criterios de estos estudiantes en cuanto al plagio y a otro tipo de violaciones son muy diferentes. Es por esto que se ha emprendido un esfuerzo por enseñarles las normas estadounidenses que deben cumplir respecto de la integridad académica, lo que de igual manera toma tiempo en generar resultados palpables.

Gráfico: El creciente número de violaciones académicas en la Rutgers University fue de 270 violaciones en el periodo 2011-2012, 220 del 2012 al 2013, 314 del 2013 al 2014, 472 del 2014 al 2015, 478 del 2015 al 2016, 686 del 2016 al 2017. Hubo un incremento del 77% desde 2011 y un incremento promedio de 16% anual desde 2011-2017.

La asequibilidad también es un problema que puede llevar a los estudiantes a copiar en las pruebas

El Dr. Brett Christie, Director of Quality Learning & Teaching en California State University (CSU), admite que la tecnología y los estudiantes internacionales son en parte responsables del creciente número de violaciones académicas en todo Estados Unidos, pero es necesario ver el otro lado de la moneda.

Brett Christie, Director of Quality Learning & Teaching, California State University. Photo: AFP John Hefti.
Brett Christie, Director of Quality Learning & Teaching, California State University. Photo: AFP John Hefti.

“Otra causa que vale la pena mencionar es la asequibilidad, un gran problema para los estudiantes”, afirmó Christie. “Sabemos que la mayoría de los estudiantes reconocen que no compran al menos un libro de texto que requieren en cada semestre debido a su costo. Y esto conlleva a tomar decisiones difíciles presionados por su necesidad de subsistencia”.

“Llega un momento en que tienen que sopesar la situación: una buena alimentación versus la cantidad de libros que deben comprar. Es una dura realidad en nuestro sistema”, alertó Christie. Pero es claro que algunos estudiantes tratarán de copiar en las pruebas para poder avanzar en su carrera y a la vez mantener sus estómagos llenos.

En Cal State, ofrecer soluciones reales para que los estudiantes accedan al contenido que necesitan es parte de su estrategia para reducir los casos de violación académica. “Considero que lo que hacemos en la universidad Cal State es algo único. Nos hemos asociado con librerías, vendedores y bibliotecas, y trabajamos para aumentar la consciencia de los profesores acerca de la necesidad de ofrecer opciones de contenido en sus cursos que están a la mano de todos, de manera que esto no se convierta en un obstáculo para los estudiantes y así evitamos que caigan en la tentación de hacer circular el contenido y ocasionalmente copiarse”, afirmó el director.

Violaciones más frecuentes

Tanto en Rutgers como en Cal State University, el plagio es considerado por muchos como la forma más frecuente de violación académica, mientras que la copia y la falsificación completan la lista de los métodos de fraude más populares usados por los estudiantes en esas instituciones.

Según la lista de la Política de Integridad Académica de la Rutgers University, existen varios tipos de violaciones:

Plagio El uso de las palabras, ideas o resultados de otra persona sin darle el crédito adecuado.
Copia El uso de materiales, información, fuentes o ayudas inadecuados o prohibidos en cualquier trabajo académico.
Falsificación La invención o falsificación de fuentes, citas, datos o resultados y su registro o reporte en cualquier trabajo académico.
Facilitación de fraude Permitir de forma consciente o negligente que se use el trabajo de otro estudiante sin la aprobación previa del instructor, o ayudar a otros a cometer violaciones de la integridad académica.
Sabotaje académico Impedir deliberadamente el progreso académico de otros.
Violación de la investigación
o de la ética profesional
Violaciones del código de ética propio de una profesión particular y violaciones de principios éticos de mayor aplicabilidad para la adquisición, análisis y reporte de datos de investigación y la elaboración y presentación de trabajo ilustrado para su publicación.
Violaciones que implican actividad criminal potencial  Las violaciones de esta categoría incluyen hurto, fraude, falsificación o distribución de materiales obtenidos ilegalmente y cometidos como parte de un acto de fraude académico.

Conocer sus datos y visitar los países de donde provienen muchos estudiantes es quizás la respuesta para combatir las violaciones académicas en Rutgers

Por su parte, Rutgers también tiene formas únicas de luchar contra esta “epidemia académica”. “Los datos son para nosotros un enfoque claro”, dijo Pitt. “Estamos estudiando cada uno de nuestros datos en Rutgers y descubriendo aquellas clases en que hacen más trampa, en qué año, su índice de calificaciones típico, su género y raza. Tratamos de hacer todo lo que está a nuestro alcance para seguir descubriendo cosas”.

Y una de las cosas que han descubierto hasta ahora es que las universidades deben generar un nuevo lenguaje para educar a su población estudiantil.

Rutgers ha probado diferentes capacitaciones, reproducido videos, y tratado de reunirse con los estudiantes desde el lugar en que se encuentren: ya sea Facebook, Instagram, Twitter o… su mismo país de origen. Evidentemente, Rutgers ha visitado China, por ejemplo, con el fin de reunirse con los estudiantes antes de que lleguen a los Estados Unidos. “No todas las universidades hacen eso, es decir, llevar al personal a otros países, tratar de enseñarles nuestras normas. Es claro que no solo hablamos de integridad académica, pero ciertamente es una gran parte de lo que hacemos en esos viajes”, indicó Pitt.

El próximo paso en Rutgers es tratar de aumentar su presencia en las redes sociales como Snapchat, Facebook, Twitter e Instagram, ya que son los principales canales de publicidad sobre integridad académica dirigida a estudiantes.

¿Qué hacer cuando el aprendizaje en línea se convierte en el objetivo favorito de los tramposos?

Aunque Rutgers cuenta con una política de integridad académica que cubre los cursos tradicionales y en línea, está evaluando nuevas formas de prevenir que se cometan violaciones en sus ambientes virtuales de aprendizaje. Una posible alternativa para aplicar a futuro es que los estudiantes que toman cursos en línea acudan a uno de los tres campus de Rutgers para presentar sus exámenes. “Allí tendrían que mostrar sus identificaciones para probar quiénes son. Cuando las pruebas se presentan a distancia, es más difícil tener certeza de quién las toma”, agregó Pitt.

En Cal State, el programa de Garantía de Calidad de Aprendizaje en línea, implementado en 2011, fue reconocido con el premio al Impacto Extraordinario de una Organización durante la Conferencia Anual ‘La Calidad importa’ celebrada el pasado año. “Comenzamos este programa en 2011, con base en el desarrollo de Quality Online Learning and Teaching -QOLT-, el cual fue notificado por Quality Matters y otros instrumentos existentes. Desarrollando estas herramientas hemos sido capaces de crear cursos de capacitación para los profesores y el personal educativo, los cuales les ayudan a desarrollar y llevar a cabo cursos en línea de forma más efectiva”, explicó Christie.

En relación con ello, los campus y los instructores de Cal State cuentan con un número de herramientas para combatir el fraude académico tales como SafeAssign, una de las principales herramientas desarrolladas por Blackboard y que ayuda a los estudiantes a conocer cómo citar adecuadamente las fuentes, en lugar de parafrasear. La universidad también recurre a soluciones de supervisión de exámenes; entre sus acciones se encuentran bloqueos en los computadores de estudiantes y sesiones de prueba, identificación de áreas de posible fraude en videos registrados y observar las personas que toman pruebas a través de la cámara web.

En Cal State el diseño del curso es otra alternativa para aumentar el interés de los estudiantes en sus clases y hacer que esto los haga sentir menos atraídos por la trampa. “Realmente tratamos de que el instructor piense en los resultados de aprendizaje de sus estudiantes. Ese es el foco del curso y de los estudiantes. Así, si el instructor diseña el curso de tal forma que esté más alineado con los resultados, en una forma más efectiva y muestra a los estudiantes cómo esto se adecúa a diferentes actividades y experiencias, considero que es lo que realmente conduce a una mejor forma de guiar a los alumnos a completar el curso y a estar preparados para varias evaluaciones”, dice Christie.

Sucede mucho en los ambientes de aprendizaje en línea que los instructores deben pensar en diferentes métodos de evaluación durante el diseño de sus cursos con el fin de retar a sus estudiantes. De esa forma, se obtienen respuestas más personalizadas, lo que permite otorgar más notas con base en el desempeño individual, al contrario de lo que ocurre cuando se responden preguntas automáticas que solo tienen una opción de respuesta correcta. “Sin embargo, la gente a veces usa los cursos en línea para aumentar el número de estudiantes inscritos en un curso, y la desventaja de eso es tener que usar formas de evaluación más automatizadas y eficientes. Mientras más automatizadas sean las evaluaciones, probablemente habrá más áreas problemáticas en cuanto a la integridad académica y el fraude”, subrayó Christie.

El padre fundador de la investigación sobre integridad académica

En Rutgers, el profesor Donald McCabe (1944-2016) es considerado el ‘padre fundador’ de la investigación sobre integridad académica. Entre sus descubrimientos está el hecho de que las universidades con códigos de honor pueden tener un rol en la reducción de conductas fraudulentas, especialmente cuando estos principios están fuertemente arraigados en la cultura organizacional.

“¿Qué quieres hacer con tu vida?”

No existen respuestas ni soluciones a la mano para poner fin a las violaciones de la integridad académica. Tanto Pitt como Christie coinciden en que hacer consciente el problema y enfocarse en la prevención de violaciones hará disminuir el número de casos en los próximos años. “Mantenerse cerca de estudiantes y profesionales, y discutir el problema puede hacer la diferencia para crear un ambiente de aprendizaje más saludable para todos”, afirmó Christie.

Además, hacer que los estudiantes piensen en las consecuencias de sus acciones, no solo en el campus sino fuera de él, puede ser muy provechoso en esas situaciones. “En Rutgers tratamos de conectar lo micro con lo macro. Tratamos de mostrarles que sus acciones tienen consecuencias y que si hicieran algo similar cuando trabajen en una firma importante, por ejemplo, los castigos serían aún más severos. Los hacemos pensar en sus acciones y esperamos que traten de seguir por un mejor sendero durante sus estudios y carreras en el futuro”, concluyó Pitt.

¿Quiere conocer acerca de herramientas que le ayuden a evitar los casos de plagio en su institución?

* Kevin Pitt, Director of the Office of Student Conduct, Rutgers University. Photo: AFP Eduardo Muñoz

* Brett Christie, Director of Quality Learning & Teaching, California State University. Photo: AFP John Hefti.

Ilustración:

TriiBU Studio.

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