Tras su experiencia de crecer con padres sordos, Scott Ready ahora dedica su carrera a la accesibilidad

Scott Ready, Hardeeville, USA. Photo: AFP John Carrington.
Scott Ready
20/09/17
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“Atribuyo a mis padres mi inclinación hacia la accesibilidad. Ambos eran sordos y ambos eran educadores. Ellos enseñaban en la secundaria y preparatoria de la Escuela para Sordos de Missouri. Curiosamente, también ejercieron influencia en otros miembros de mi familia, mi hermano, mi hermana, mi cuñado, mi cuñada y yo mismo, cada persona en nuestra familia inmediata tuvo algún aspecto de accesibilidad en su vida profesional. Mis padres fueron muy influyentes en nuestra familia, lo cual nos llevó a tener una mayor conciencia sobre la accesibilidad y a hacerla posible en todas nuestras comunidades.

De esta forma, personalmente, tuve la oportunidad de crecer en el recinto de la Escuela para Sordos de Missouri. De modo que la influencia que experimenté en lo personal no sólo provenía de mis padres, también de mi comunidad. Mis amigos de crianza eran los estudiantes de la Escuela para Sordos de Misuri. Mi primera lengua fue el lenguaje de signos norteamericano (ASL, por sus siglas en inglés), el inglés fue mi segunda lengua, y la cultura con la que más me identifico es la cultura de la comunidad de sordos. Aun cuando yo oigo –tengo la capacidad de oír, gracias al ambiente en el cual crecí– asocio más estrechamente mi cultura y lengua preferida con la comunidad de sordos.

Empecé a utilizar primero el lenguaje de señas con mis padres y fue a través de mi hermano mayor, mi hermana, otros familiares y el mundo del sonido a mi alrededor que luego aprendería a hablar también, pero curiosamente, el ASL es una lengua muy diferente al inglés. Es como cualquier idioma, tiene su propia estructura gramatical. A menudo, las personas no se dan cuenta de que el ASL es una verdadera lengua, con todas las características gramaticales y la sintaxis que tiene cualquier otro idioma.

A menudo, las personas no se dan cuenta de que el ASL es una verdadera lengua, con todas las características gramaticales y la sintaxis que tiene cualquier otro idioma.

Cuando empecé a comunicarme como un niño, mi estructura y mi lengua eran el ASL. De modo que tuve que trabajar en el desarrollo del inglés como segunda lengua y en el área que probablemente tuve más dificultades fue en el lenguaje escrito. Desarrollé el aspecto oral del idioma inglés, pero cuando voy a escribir un artículo o escribir un blog, me lleva cierto tiempo controlar mis pensamientos y entonces debo volver a escribir el artículo o hacer los cambios gramaticales para ponerlo en correcto inglés.

En mi carrera, tuve la oportunidad de ir más allá de la comunidad de sordos y trabajar en otras áreas de la accesibilidad, tanto en discapacidad física como también cognitiva. De modo que, a través de mi carrera, he tenido la oportunidad de traspasar la accesibilidad para individuos sordos únicamente. Y todo eso surge de mis experiencias en la niñez.

Si nos fijamos en la historia de la educación para estudiantes sordos, por los años 1800, la educación era muy segregada aquí en los Estados Unidos, así como en otros países. Había una escuela residencial para sordos y todos los estudiantes sordos debían abandonar a sus familias para irse a vivir allí, durante nueve meses al año. No podían crecer rodeados de sus familiares, más bien su familia era la escuela.

Luego, nos desplazamos hacia un enfoque integrado, donde los estudiantes sordos se congregaban en sus escuelas públicas locales, pero en un salón de clases separado. Esto permitía que los estudiantes crecieran en unión de la familia, pero en el salón de clases estaban muy aislados, porque podía haber uno, quizás dos estudiantes sordos en la escuela, y no tenían esa oportunidad de compartir o de interactuar con otros estudiantes con la misma experiencia, el mismo idioma, la misma cultura.

Ahora que nos movemos en un ambiente más inclusivo, cada vez se integran más estudiantes sordos en el ambiente de aprendizaje con todos los niños, lo que significa que quizás ellos sean los únicos estudiantes sordos en esa escuela pública que van a clases y que no tienen a nadie con quien se puedan identificar o con quien puedan comunicarse potencialmente con fluidez en su lengua. Es como poner a un estudiante internacional de otro país a que reciba educación con otros estudiantes de ese país. Una persona no tiene la oportunidad de alcanzar todo el crecimiento personal que lograría con sus semejantes.

Considerando lo anterior, lo que hace la educación en línea es permitir que esos estudiantes individuales que fueron aislados se integren, sin tener que trasladarse físicamente.

Considerando lo anterior, lo que hace la educación en línea es permitir que esos estudiantes individuales que fueron aislados se integren, sin tener que trasladarse físicamente. La educación en línea les permite conectarse, les permite estar en un ambiente con otros alumnos sordos, donde todavía pueden tener esa interacción entre semejantes, pueden tener la oportunidad de participar en diferentes niveles con otros estudiantes que se comunican en el mismo idioma, que tienen la misma cultura y que tienen experiencias de vida muy similares. De modo que soy un gran defensor de esto, a pesar de que todavía no se ha hecho de forma muy efectiva, pero espero que a lo largo de mi vida, pueda tener la experiencia de ver a estudiantes sordos educados en línea, en un ambiente que promueve realmente su compromiso cultural y social.

Me encanta parafrasear a I. King Jordan, expresidente de la Universidad Gallaudet, la universidad para sordos aquí en Washington, DC. Jordan dijo: ‘Las personas sordas pueden hacer cualquier cosa, excepto oír’. Y eso realmente sienta las bases para que muchas veces las comunidades, las culturas y los países tengan una baja expectativa de alguien con una capacidad diferente, y no se dan cuenta de que esas personas podrían hacer algo diferente, aun cuando diferente no necesariamente es inferior.”

Scott Ready, estratega principal de accesibilidad de Blackboard. Photo: AFP John Carrington.

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