El aumento del plagio requiere una estrategia integrada

Priscila Zigunovas
18/07/17
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Quick take: Aunque el plagio sea un fenómeno complejo y en crecimiento, existen estrategias que pueden servir a las instituciones para prevenir la deshonestidad académica.

Entender el plagio como un fenómeno complejo es esencial para que las instituciones desarrollen un enfoque eficaz para disminuir la deshonestidad académica.

En 2016, el diario The Times reveló en una investigación que casi 50.000 estudiantes de 129 universidades británicas habían sido descubiertos cometiendo plagio en los tres últimos años.1 Esta “epidemia de plagio” sacó a la luz varios asuntos éticos, incluida la compra de tareas (contract cheating), que sucede cuando los estudiantes pagan a otras personas o a sociedades para que hagan las tareas por ellos. De hecho, los estudios sobre comportamientos de estudiantes demuestran que el fraude académico aún está latente y varias de las formas en las que se manifiesta han aumentado en las últimas décadas.

De acuerdo con encuestas realizadas desde el 2012 y hasta el 2015 por Donald McCabe y el Centro Internacional de Integridad Académica,2 el porcentaje de estudiantes de pregrado que admitieron haber hecho trampa en evaluaciones y exámenes escritos alcanzó el 68%. Para los estudiantes de postgrado es de 43%, un número ligeramente inferior en relación con pregrado. McCabe, antiguo profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad de Rutgers y un investigador importante en el tema de fraude académico, reunió datos de aproximadamente 71.300 estudiantes de pregrado y 17.000 de postgrado.

En el artículo Cheating in Academic Institutions: A Decade of Research, McCabe y Linda Klebe Treviño, profesora de la Universidad Estatal de Pensilvania, hacen una revisión de diez años de investigación sobre el plagio en instituciones académicas. Los autores señalan que “las universidades no pueden asumir que sus estudiantes tomarán tiempo para familiarizarse con las normas del campus sobre la integridad académica por ellos mismos e, incluso, si así lo hicieran, el hecho de que la institución no sea enfática con sus estudiantes sobre el alto valor que otorga a la integridad académica, envía un mensaje de que este tema no es una gran prioridad”. Como resultado, “dichas instituciones no deberían sorprenderse si evidencian niveles por encima del promedio de deshonestidad académica”.3

De hecho, un alto porcentaje de estudiantes afirma que no ha recibido capacitación sobre las técnicas que requiere la escritura académica o cómo evitar incurrir en plagio. De acuerdo con el artículo Impact of Policies for Plagiarism in Higher Education Across Europe: Results of the Project, una investigación realizada en 25 países europeos demuestra que, mientras más del 75% de los estudiantes dijo que recibían capacitación en Austria, Grecia, Reino Unido y Finlandia, menos del 35% de los estudiantes de Italia, Bulgaria, República Checa y Polonia recibieron dicha instrucción.4

Acción institucional

La aplicación de programas y políticas que promuevan la integridad académica, como los códigos de honor, tienen una influencia positiva en el comportamiento de los estudiantes. Según McCabe y Treviño, estos códigos pueden ser bastante exitosos, sin embargo, “un código de honor verdaderamente efectivo debe ser bien aplicado y  arraigado en la cultura estudiantil”. Lo que en últimas significa que no solo la existencia de un código es suficiente para prevenir el fraude.3

“Muchas de las personas interesadas en este asunto están convencidas de que el plagio es un problema académico de gran magnitud y las instituciones tendrán que demostrar que lo están gestionando”, afirman los investigadores Fintan Culwin y Thomas Lancaster, de South Bank University. En el artículo Plagiarism Issues for Higher Education, los autores señalan que existe una falta de coherencia en este nivel educativo. “Algunas instituciones tienen una política proactiva contra el plagio, otras tienen una política reactiva y unas pocas a duras penas afirman que existe, pero no reconocen que ninguno de sus estudiantes haga trampa”. Desde el punto de vista de estos expertos, “los estándares en el sector deben ser iguales, de manera que los estudiantes no puedan asumir que hacer fraude académico se soluciona cambiándose a una institución más tolerante con el tema”.5

Hacer trampa o no hacer trampa: por qué los estudiantes plagian

Lo cierto es que esto no es un tema nuevo, así lo asegura Chris Park, profesor emérito en Lancaster University. En el artículo In Other (People’s) Words: Plagiarism by University Students—Literature and Lessons, Park resalta que “copiar de otros escritores es probablemente tan antiguo como la escritura misma, pero hasta la aparición de los escritos producidos en masa, ha permanecido escondido de la vista pública”. Según él, “las oportunidades de plagiar se han expandido en gran medida desde que llegó y hay una mayor accesibilidad a internet”. 6

Entre las formas más populares que hay de hacer plagio por parte de los estudiantes, según Park, se encuentran: robar material de otra fuente y hacerla pasar como suya; entregar un trabajo escrito por alguien más; copiar secciones del material proveniente de uno o más textos fuentes y presentar la bibliografía que corresponde, pero dejando a un lado las comillas, dando así la impresión de que el material ha sido parafraseado en lugar de citado directamente; y parafrasear material de uno o más textos fuentes sin suministrar la bibliografía correspondiente.

McCabe y Treviño3 mencionan que entre algunas razones por las cuales los estudiantes hacen trampa están la presión para obtener calificaciones altas, la presión de los padres, el deseo de sobresalir, la necesidad de conseguir un trabajo, la pereza, la falta de responsabilidad, la mala imagen de ellos mismos y la falta de integridad propia. Estos autores hacen énfasis en que “los factores contextuales, como percepciones de los estudiantes del comportamiento de sus pares, son la influencia más poderosa. Entonces, se puede decir que los estudiantes podrían cometer fraude académico porque no quieren estar en desventaja en comparación con sus compañeros. Esta comunidad académica también ha demostrado que los hombres tienden a hacer más trampa que las mujeres y los estudiantes jóvenes plagian aún más que los estudiantes maduros. Adicionalmente, cuando los alumnos saben que corren el riesgo de ser descubiertos o castigados, tienden a evitar el fraude.

Fraude académico sin intención

Park explica que “algunos estudiantes plagian sin intención, cuando no están familiarizados con las formas correctas de citar, parafrasear y hacer referencia, o cuando no tienen claro el significado de ‘conocimiento común’ y la expresión ‘en sus propias palabras”. Estas dificultades en la comprensión de la forma adecuada de citar motivaron la aparición de un nuevo recurso para cometer fraude académico, se trata de las herramientas en línea para parafrasear que ayudan a los estudiantes a modificar los textos originales para escribir “en sus propias palabras”. 6

En el artículo Using Internet Based Paraphrasing Tools: Original Work, Patchwriting or Facilitated Plagiarism?, Ann M. Rogerson y Grace McCarthy, desde la Universidad de Wollongong, en Australia, afirman que “el caso de un estudiante que entrega un trabajo generado por una herramienta en línea sin el reconocimiento apropiado, podría ser considerado como una forma de plagio, y en el caso de los académicos que tratan de reformular textos para publicaciones alternas, podría considerarse como una forma de auto-plagio”. Según los autores, de cualquier manera, ambos casos serían considerados como ‘plagio facilitado’. 7

Hacer trampa en educación en línea

Para sorpresa de muchos, la investigación muestra que las personas que cursan estudios en línea son menos propensas a hacer trampa. Los investigadores George Watson y James Sottile, de la Universidad de Marshall, en West Virginia, Estados Unidos, entrevistaron a 635 estudiantes de pregrado y posgrado inscritos en cursos presenciales y en línea.8 Según los autores, “el hallazgo más importante que conseguimos con este análisis es que la diferencia entre los estudiantes que admitían hacer trampa en cursos presenciales y los que admitían hacer trampa en cursos en línea no era muy relevante”.

Incluso los resultados mostraron que las tasas más altas de deshonestidad académica se registran en cursos presenciales. Según Watson y Sottile, “una posible explicación es que la interacción social que se da en las clases presenciales influye en si los estudiantes deciden o no hacer trampa”. También aseguran que “la familiaridad con sus compañeros de clase puede disminuir los impedimentos morales de hacer plagio, en la medida en que realicen varias tareas juntos durante un la etapa escolar”.

El plagio representa una oportunidad para enseñar a los estudiantes sobre el valor de la integridad y la originalidad, y en esta medida, ayudarlos a que progresen en un mundo en el que ser original es cada vez más difícil.

No obstante, el estudio muestra que un tipo de comportamiento deshonesto es un tema que merece estar en la mesa de discusión de quienes desarrollan los cursos en línea. Los autores afirman que “según las cifras, los estudiantes eran altamente más propensos a obtener respuestas de otros durante una prueba o quiz en tiempo real. Esta capacidad de recibir respuestas sin que el profesor pueda monitorearlos representa un problema para los cursos regulares basados en clases magistrales y exámenes”. De hecho, los autores sugieren a los instructores “cambiar la evaluación de mediciones objetivas (selección múltiple y verdadero o falso) a mediciones más subjetivas (ensayos y trabajos de investigación), que requieren una comprensión más profunda de un tema y una expresión más personal”.

Compra de tareas

Las universidades en todo el mundo han estado enfrentando el creciente problema de plagio, especialmente con las fábricas de ensayos o compra de tareas, que sucede cuando un estudiante paga a una sociedad o persona, generalmente a través de un sitio web, para que escriba una tarea que hará pasar como propia. Muchos de estos sitios web anuncian “garantías libre de plagio” o escritos probados contra el plagio en herramientas de detección.

Según información reciente de la Agencia de Garantía de Calidad en la Enseñanza Superior (QAA, por sus siglas en inglés) del Reino Unido, existen más de 100 sitios web de fábricas de ensayos que operan en la actualidad. En el informe Plagio en la educación superior, publicado por la QAA en 2016, la agencia afirma que “no existe una solución única” y que las universidades necesitan “un enfoque multifacético que se base en la investigación publicada y en los pasos que las universidades e instituciones de educación superior ya están dando, para promover las buenas prácticas académicas por parte de los estudiantes, eliminar las oportunidades de plagio en sus tareas al momento de realizarlas, y detectar y penalizar el fraude académico”. 9

El papel del gobierno

Si bien el plagio no es catalogado como un delito como tal, ayudar a un estudiante a hacer trampa empieza a ser tipificado como un delito en algunos países. Esto demuestra que los gobiernos también pueden jugar un papel importante para fortalecer la integridad en la comunidad académica. En Nueva Zelanda, desde 2011 es ilegal hacer publicidad u ofrecer asistencia externa para hacer trampa. Por consiguiente, la Autoridad de Calificaciones de Nueva Zelanda (NZQA, por sus siglas en inglés) tiene autoridad para penalizar a cualquiera que ofrezca o haga publicidad de dichos servicios. En el caso de Estados Unidos, 17 estados tienen algún tipo de ley que trata sobre los servicios de redacción y preparación de ensayos (datos de octubre 2014). 9 Por su parte, en el Reino Unido el diario The Guardian10 reveló que la QAA recomendó el desarrollo de “nuevas leyes para declarar ilegal cualquier ayuda que permita a los estudiantes ‘cometer actos de deshonestidad académica para obtener ganancias financieras’, mediante la aplicación de multas”.

Trabajar en iniciativas para mitigar el plagio es un gran reto que debe ser considerado en el desarrollo de las estrategias institucionales. A su vez, también representa una oportunidad para enseñar a los estudiantes sobre el valor de la integridad y la originalidad, y en esta medida, ayudarlos a que progresen en un mundo en el que ser original es cada vez más difícil.

Las soluciones para la prevención del plagio ayudan a los profesores y a las instituciones para educar a los estudiantes. Aprenda cómo

Infografía:

* TRiiBU Estudio.

Fuentes:

1 Mostrous, A., & Kenber, B. (2016). Universities face student cheating crisis. Recuperado de: https://www.thetimes.co.uk/article/universities-face-student-cheating-crisis-9jt6ncd9vz7. Mayo 22, 2017.

2 International Center for Academic Integrity (n.d.). International Center for Academic Integrity – Statistics. Recuperado de:  http://www.academicintegrity.org/icai/integrity-3.php. Mayo 22, 2017.

3McCabe, D. L., Trevino, L. K., & Butterfield, K. D. (2001). Cheating in Academic Institutions: A Decade of Research. Ethics & Behavior,11(3), 219-232. doi:10.1207/s15327019eb1103_2. Recuperado de: http://www.middlebury.edu/media/view/257513/original/Decade_of_Research.pdf. Mayo 22, 2017.

4 Foltýnek, T., & Glendinning, I. (2015). Impact of Policies for Plagiarism in Higher Education Across Europe: Results of the Project. Acta Universitatis Agriculturae et Silviculturae Mendelianae Brunensis,63(1), 207-216. doi:10.11118/actaun201563010207. Recuperado de: https://www.researchgate.net/profile/Tomas_Foltynek/publication/276864042_Impact_of_Policies_for_Plagiarism_in_Higher_Education_Across_Europe_Results_of_the_Project/links/587cc82e08ae9a860ff0ad17/Impact-of-Policies-for-Plagiarism-in-Higher-Education-Across-Europe-Results-of-the-Project.pdf. Mayo 22, 2017.

5Culwin, F., & Lancaster, T. (2001). Plagiarism issues for higher education. Vine,31(2), 36-41. doi:10.1108/03055720010804005. Recuperado de: https://www.researchgate.net/profile/Thomas_Lancaster/publication/228793273_Plagiarism_issues_for_higher_education/links/02bfe50f689294102d000000/Plagiarism-issues-for-higher-education.pdf. Mayo 22, 2017

6Park, C. (2003). In Other (Peoples) Words: Plagiarism by university students–literature and lessons. Assessment & Evaluation in Higher Education,28(5), 471-488. doi:10.1080/02602930301677. Recuperado de: http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.198.971&rep=rep1&type=pdf. Mayo 22, 2017.

7Rogerson, A. M., & McCarthy, G. (2017). Using Internet based paraphrasing tools: Original work, patchwriting or facilitated plagiarism? International Journal for Educational Integrity,13(1). doi:10.1007/s40979-016-0013-y. Recuperado de: https://edintegrity.springeropen.com/articles/10.1007/s40979-016-0013-y. Mayo 22, 2017.

8Watson, G. R., & Sottile, J. (2010). Cheating in the Digital Age: Do Students Cheat More in Online Courses? Online Journal of Distance Learning Administration 13(1). Recuperado de: http://mds.marshall.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1000&context=eft_faculty&sei-redir=1&referer=http%3A%2F%2Fwww.bing.com%2Fsearch%3Fq%3Dmarshall%2Buniversity%2Bcheating%26qs%3Dn%26form%3DQBRE%26sp%3D-1%26pq%3Dmarshall%2Buniversity%2Bcheating%26sc%3D0-28%26sk%3D%26cvid%3D49F9AF9DDC034ED688D80819CBD63C21#search=%22marshall%20university%20cheating%22. Mayo 23, 2017.

9QAA. (2016). Plagiarism in Higher Education – The Quality Assurance. Recuperado de: http://www.bing.com/cr?IG=F007BA6CC0C546E8AF40DD64E5ECB056&CID=28464D277D226BA50D6447AC7C246AD0&rd=1&h=iiV57MtKA4n9vzqyi0Kx4HjNMF4hKM39DJcgpCFkrAE&v=1&r=http%3a%2f%2fwww.qaa.ac.uk%2fen%2fPublications%2fDocuments%2fPlagiarism-in-Higher-Education-2016.pdf&p=DevEx,5087.1. Mayo 22, 2017

10Khomami, N. (2017, February 20). Plan to crack down on websites selling essays to students announced. Recuperado de:  https://www.theguardian.com/education/2017/feb/21/plan-to-crack-down-on-websites-selling-essays-to-students-announced. Mayo 23, 2017.

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